Nos abraza la enfermedad como a un bosque amarillo

Como si fuera un arma química,

la tristeza se aspira

hasta contagiarnos su liturgia

de amplia

pincelada

lenta.

 

Pequeñas tragedias suceden,

como por ejemplo,

constantemente

comprobar el tiempo que nos queda

o recorrer sin ánimo

cualquier camino.

 

Tal vez correr la lluvia

en los pulmones

o el corazón,

subsane esta fragilidad clara del hombre.

 

Sé que yo

también soy vida

 

pero me cuesta aceptar

que la muerte

sea nuestra invitada a cada paso.

Despertar

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Vivir despacio,

mirar a los ojos de los que nos rodean,

saborear todo aquello que no dicen.

 

Encender hogueras,

dar de beber,

amar sereno el tiempo del amor.

 

Soportar las plagas del cielo

con paciencia de trinchera.

El dolor es una amante peregrina.

 

Asistir al parto

de una nueva palabra.

Colocarla detrás de otra

hasta formar un río.

 

Percibir el esfuerzo del árbol

por hacerse bosque.

Observarse, de vez en cuando,

las líneas de las manos.

Despertar

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Vivir despacio,

mirar a los ojos de los que nos rodean,

saborear todo aquello que no dicen.

 

Encender hogueras,

dar de beber,

amar sereno el tiempo del amor.

 

Soportar las plagas del cielo

con paciencia de trinchera.

El dolor es una amante peregrina.

 

Asistir al parto

de una nueva palabra.

Colocarla detrás de otra

hasta formar un río.

 

Percibir el esfuerzo del árbol

por hacerse bosque.

Observarse, de vez en cuando,

las líneas de las manos.

Sexy Sadie

 

The world was waiting just for you.

The Beatles

 

El mundo te estaba esperando.

 

Miradas como monótonos campos amarillos

y por eso el mundo te estaba esperando.

 

Burlaste las reglas de los días

para atravesarnos el pecho.

 

Queríamos una revolución en forma de cristal roto

y probar la sangre de tus manos

igual que un ejército de moscas de la fruta.

 

Pronto supimos lo improbable

que sería crear en tus labios un reino dulce.

 

Cada cierto tiempo la vida nos trae

una belleza pensada para otros.

 

Al regresar a casa siempre nos invadía

un enjambre de pensamientos tristes.

Vagones repletos

Nacemos con instrucciones de completar

un mágico y misterioso viaje.

 

Sollozamos ante una música invisible que nos despide,

una melodía con puntas de oro y dolor.

 

La incertidumbre es un paisaje borroso que marea.

Sonreímos ante el nacimiento de los días

como niños en mitad de la miseria,

 

y canciones alegres cantamos,

y canciones amargas cantamos.

 

En la estación del edén

nos esperaban extraños árboles retorcidos

y sonrisas de tiza en el asfalto.

 

Descubrimos que el paisaje

en nada había cambiado.

A nuestro alrededor el mismo cartón piedra.

 

Esto no era el paraíso.

Esto no era el paraíso.

Puerta abierta

A pesar mío,

un filamento de luz alumbra las dimensiones de la oscuridad:

unos niños me saludan desde un puente

y vuelvo a sonreír.

 

Abandono los mapas de cuevas prehistóricas,

confío en los borrachos que me revelan el mundo,

busco un nuevo cuerpo que me vuelva a derrotar,

le hago el amor a la lluvia en primavera

y duermo sin temer que por la mañana

mis ojos aparezcan rotos.