En cada latido duerme una herida

Desmenuzamos en nuestras manos la vida

y cumplimos años sin comprender el error.

La ciudad arrastra sus pasos

y en su boca una plegaria unánime.

Alguien fija la memoria en sus huellas

con esperanza de ver,

y descubre un cuerpo distinto,

un tiempo joven

donde todas las palabras yacen

consumidas por la velocidad del mundo.

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