Aquí que una vez

Empiezo a beber agua de lluvia escasa y sus gotas

son más bien sucias lágrimas de un cielo escurrido.

 

Un esqueleto que fue bello o simplemente fue

es el decorado de calles lentas,

la tragedia vista en todas las esquinas.

 

En esta parte del mundo,

aquí donde sus caricias fueron lengua azul de río

y sus labios nubes en las grietas de esta boca,

aquí que una vez brilló la sombra

se asientan animales de carroña

que me consuelan con su pico.

 

Todo parece indicar que de nuevo vence la muerte,

o al menos esa otra forma de vida sola,

de ojos tristes,

espuma en los labios

y rostro de color amarillento.

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Esta entrada fue publicada en Poemas.

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