Algo parecido a Zelig

Desde este momento no responderé a mi nombre,

viviré en un mundo sin espejos, sin reflejos,

no tendré números revoloteando alrededor:

mi peso será el oro que circula por los ríos,

mi altura la de la sombra cambiante de los árboles,

mi edad, memoria de esta evolución.

Olvidaré todas las contraseñas

que hacen de mí una cifra sin rostro,

un dígito con piernas;

la talla de mis pantalones, el número

de los zapatos con los que nunca estuve aquí.

Mi vestimenta imitará la de los camaleones.

Mi identidad serán todas y ninguna a la vez.

 

La única manera de reconocerme,

el infinito deseo de mis ojos

a la espera de que alguien me nombre de nuevo

con la euforia de los descubridores.

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Esta entrada fue publicada en Poemas.

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